Hay obras en las que “demoler” suena a romper y sacar escombro, y ya está. Pero luego llega la realidad: un edificio en uso, un vecino al lado, una estructura que no puedes tocar, instalaciones pasando por donde menos te conviene… y te das cuenta de que aquí en este tipo de obras hay que ir con bastante cuidado.
Y aquí es donde entra en juego la demolición técnica, que no es otra cosa que una forma de retirar hormigón y elementos constructivos de forma control y con precisión.
Qué es una demolición técnica
Antes de nada, queremos empezar explicando qué es una demolición técnica. Bien, se trata de una intervención planificada que sirve para eliminar solo lo que hace falta sin comprometer lo que debe quedarse. En otras palabras, no se trata únicamente de “tirar” algo, sino de hacerlo con un método que reduzca riesgos y permita ejecutar el trabajo con cortes limpios, sin provocar daños colaterales.
En la práctica, la demolición técnica suele apoyarse en técnicas de corte de hormigón (con disco o con hilo diamantado), en perforaciones y en trabajos por fases. Aun así, el objetivo es el mismo: controlar el proceso para que el resultado sea exactamente el que necesitas.
Por qué no es lo mismo que una demolición tradicional
La demolición tradicional tiene su sitio: cuando hay espacio, cuando no importa el impacto, cuando el entorno lo permite. El problema es que muchas obras no son así, especialmente en reformas, rehabilitaciones, locales comerciales, edificios habitados o estructuras sensibles, donde los métodos “de impacto” suelen traer tres consecuencias:
Más vibración de la que parece
El martilleo y los golpes generan vibraciones que pueden afectar a elementos próximos: tabiques, forjados, uniones, piezas fisuradas o zonas ya debilitadas.
Más ruido y más polvo
Cuando hay actividad alrededor (vecinos, trabajadores, clientes, pacientes, alumnos), el ruido y el polvo dejan de ser una molestia y pasan a convertirse en un problema real de convivencia.
Menos control sobre “hasta dónde llega”
Romper es rápido, sí. Pero también es menos preciso. Como solemos decir, si solo necesitas abrir un hueco o retirar una parte de una losa, el impacto puede llevarse por delante lo que no toca o complicar el acabado final.
Cuándo merece la pena elegir una demolición técnica
A continuación queremos compartir algunas situaciones típicas en las que la demolición técnica suele ser la mejor opción. No porque sea “más fina”, sino porque suele evitar problemas futuros.
Cuando el edificio está en uso
Viviendas, oficinas, centros comerciales, naves con actividad… Aquí el control manda. Se trabaja por fases, con cortes definidos, y cuidando especialmente ruido, polvo y seguridad.
Cuando solo necesitas una demolición parcial
La segunda situación en la que suele merecer la pena elegir una demolición técnica es cuando hay que abrir pasos, hacer huecos para instalaciones, retirar un tramo de forjado, recortar una losa o eliminar un muro concreto… Si el resto debe quedarse, tiene todo el sentido ir a lo preciso.
Cuando hay estructuras o instalaciones cerca
En tercer lugar, si hay vigas, pilares, refuerzos, conducciones, cableado o elementos que no se pueden tocar, lo normal es plantear la intervención para cortar, separar y retirar con la mínima afección.
Cuando hay requisitos de seguridad o de control estructural
Y por último, en una rehabilitación o en estructuras con patologías (fisuras, corrosión, zonas debilitadas), lo más sensato es reducir vibraciones y evitar impactos. Y en estos casos la demolición técnica ayuda a mantener el control.
Qué técnicas suelen usarse en una demolición técnica de hormigón
No hay una única receta. Por el contrario, en una demolición técnica lo importante es elegir el método que mejor encaje con el tipo de estructura, el acceso, el espesor y el entorno. Aun así, hay dos herramientas protagonistas cuando hablamos de hormigón:
Corte de hormigón con disco de diamante
Es una solución muy común para muros, losas, pavimentos y aperturas. El disco de diamante, como ya hemos comentado en otros muchos artículos del blog, permite definir el perímetro con un corte limpio y, a partir de ahí, retirar la parte afectada con más seguridad y mejor acabado.
Corte con hilo diamantado
En segundo lugar, cuando hay mucho espesor, geometrías complicadas o accesos limitados, el hilo diamantado suele ser la opción más eficaz, pues sirve para separar grandes volúmenes de hormigón con precisión (especialmente en piezas masivas donde otras máquinas se quedan cortas).
Perforaciones y preparación previa
Muchas demoliciones técnicas empiezan antes del “corte” en sí: perforaciones para aliviar tensiones, para pasar el hilo, para facilitar la fragmentación controlada o para asegurar la retirada por partes.
Qué ganas con una demolición técnica bien planteada
Por si aun no te hemos convencido de las ventajas de las demoliciones técnicas, cabe recordar que bien ejecutada mejora los siguientes aspectos:
- Precisión: se retira solo lo necesario, con perímetros definidos.
- Control: menos imprevistos por vibración o golpes.
- Mejor convivencia en obra: especialmente en entornos ocupados o sensibles.
- Acabado más limpio: el corte marca líneas claras y facilita remates.
- Planificación realista: se trabaja por fases y con métodos adecuados al entorno.
Cómo saber si tu obra necesita demolición técnica
Para responder a esta pregunta, una forma rápida de verlo que solemos compartir es la siguiente: si te preocupa el “alrededor” (personas, actividad, estructuras, instalaciones, acabados), normalmente estás más cerca de una demolición técnica que de una demolición tradicional. Y si el hormigón es protagonista, lo habitual es que el corte (disco o hilo diamantado) sea parte del planteamiento.
Que en este sentido, aprovechamos para recordar que, si lo que buscas es un enfoque de trabajo orientado a precisión y control, aquí tienes más información sobre nuestros servicios como empresa de corte de hormigón en Madrid.
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