Como solemos decir en Ansara Taladros, el éxito de un corte de hormigón no empieza cuando la máquina se pone en marcha. Empieza mucho antes. De hecho, una mala preparación puede convertir un corte sencillo en un problema serio.
Preparar bien la obra no es perder tiempo, es evitar improvisaciones.
Analizar qué se va a cortar (y qué no)
Antes de cualquier corte es imprescindible saber exactamente qué elemento se va a intervenir, así como su función dentro de la estructura.
Esto implica conocer estos 3 aspectos:
- Identificar si el elemento es estructural.
- Conocer espesores y armado.
- Detectar cargas que puedan redistribuirse.
En este sentido, ya te adelantamos que cortar sin este análisis previo es, sencillamente, un riesgo innecesario.
Localización de instalaciones y armaduras
Uno de los errores más habituales es no comprobar qué pasa por dentro del hormigón. Como te puedes imaginar, instalaciones eléctricas, tuberías o armaduras pueden alterar por completo el planteamiento de la obra.
En muchos casos, una simple detección previa evita roturas y retrasos, así como sobrecostes.
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Preparar el entorno de trabajo
No todo depende del elemento a cortar. El entorno también influye, por lo que es importante:
- La protección de zonas colindantes.
- La gestión del agua en cortes húmedos.
- El control del polvo en interiores.
- Y los accesos para maquinaria y retirada de material.
En este sentido, una obra bien preparada se nota desde el primer minuto.
Coordinar con otros trabajos
El corte de hormigón rara vez es un trabajo aislado. Por el contrario, este tipo de proyectos suele formar parte de una secuencia mayor, por lo que coordinar bien los tiempos evita interferencias y paradas innecesarias.
Basado en nuestra experiencia, muchos problemas aparecen por falta de comunicación, no por dificultades técnicas.

¿Qué ocurre cuando no se prepara correctamente una obra?
Ahora que ya hemos explicado los diferentes aspectos que debes tener en cuenta a la hora de preparar un proyecto de este tipo, queremos hablar de las consecuencias de no preparar una obra como se merece.
En este sentido, cabe señalar que, cuando la preparación falla, los problemas no tardan en aparecer. Desde cortes que deben rehacerse, hasta daños en elementos estructurales, interferencias con otras instalaciones o paradas imprevistas que afectan al ritmo de toda la obra.
A esto se suman los sobrecostes, los retrasos en los plazos y, en el peor de los casos, riesgos innecesarios para la seguridad de los operarios. Todo ello provocado, básicamente, por no haber dedicado el tiempo necesario a una fase que, bien hecha, evita la mayoría de estos escenarios.
La preparación marca la diferencia en el resultado final
Un corte de hormigón bien planificado es considerablemente más limpio y preciso. Por un lado, reduce vibraciones y minimiza afecciones al resto de la estructura. Por otro, permite que los trabajos posteriores se desarrollen sin contratiempos.
Por eso, en Ansara Taladros, entendemos la preparación como parte esencial del trabajo, no como un paso previo prescindible. Porque al final, un buen corte no se improvisa: se prepara.