El corte de hormigón es uno de esos trabajos en los que los errores no siempre se ven al momento. Ahora bien, cuando aparecen suelen hacerlo en forma de retrasos, fisuras, sobrecostes o sustos innecesarios.
La mayoría no se deben a falta de maquinaria, sino a decisiones mal tomadas antes o durante el trabajo.
En Ansara Taladros hemos aprendido muchas cosas a base de nuestros años de experiencia. Y precisamente por eso, hemos decidido crear este artículo para compartirte los errores más habituales que se cometen al cortar hormigón y cómo el hilo diamantado, bien utilizado, ayuda a evitarlos.
Empezar a cortar sin entender la estructura
Este es, probablemente, el error más común… y se debe a que se da por hecho que un muro “solo es un muro” o que una losa “aguanta igual cortada que sin cortar”. Y en la práctica, cada elemento cumple una función dentro del conjunto, y tocarlo sin analizarlo puede alterar cargas, apoyos o rigideces.
Por ello, nuestra recomendación es siempre que, antes de cortar, te preguntes:
¿Qué hay encima?, ¿qué apoya aquí?, ¿este elemento trabaja solo o en conjunto con otros?
El hilo diamantado no soluciona una mala decisión estructural, pero sí permite ejecutar el corte con el máximo control una vez que el planteamiento es correcto.
Subestimar el espesor o la armadura
Otro error «clásico» es confiarse con el espesor del hormigón o con la cantidad de acero que lleva dentro.
A simple vista puede parecer un muro normal. Sin embargo, te adelantamos que basta avanzar unos centímetros para encontrarse con una armadura más densa de lo esperado.
Y cuando esto ocurre con métodos más agresivos, el corte se vuelve lento, irregular y difícil de controlar.
Con el hilo diamantado, no obstante, el avance es más constante y el comportamiento frente al acero es mucho más previsible. Y la ventaja de ello es que se reduce el riesgo de forzar la máquina o dañar la estructura.
Eso sí, incluso con hilo, anticipar lo que hay dentro del hormigón sigue siendo clave.
Elegir el método equivocado “porque siempre se ha hecho así”
Muchas veces se empieza un corte con disco simplemente por costumbre. Y este es, como te puedes imaginar, el tercer error que queremos tratar en el artículo de hoy.
Y aunque el disco funciona en muchos casos, pero no en todos.
Cuando el entorno es delicado, el espesor grande o el acceso limitado, insistir con el método equivocado suele acabar en problemas.
El hilo diamantado no es la solución para todo, pero cuando el corte requiere calma y precisión, suele ser la opción más sensata.
Por ello, elegir bien desde el principio ahorra tiempo, discusiones y correcciones posteriores.
No pensar qué va a pasar cuando el corte termine
Cortar es solo una parte del trabajo. La pregunta importante es: ¿qué ocurre cuando la pieza se separa?
Un error más frecuente de lo que seguramente te esperes es no haber previsto el peso del elemento, su punto de apoyo o la forma en que se va a retirar. Generalmente, la consecuencia de este error es que se generar movimientos inesperados, tensiones o incluso daños en elementos cercanos.
El trabajo con hilo diamantado suele ir acompañado de una planificación más cuidadosa: se corta por fases, se sujetan las piezas y se decide de antemano cómo se va a manipular cada sección.
Descuidar el entorno de trabajo
En quito lugar, queremos señalar que el hormigón no está solo.
Hay instalaciones, acabados, personas trabajando cerca y zonas que no pueden ensuciarse ni mojarse sin control.
Cuando no se tiene en cuenta el agua de refrigeración, el polvo o el ruido, el corte puede convertirse en un problema para el resto de la obra.
En línea con lo anterior, cabe señalar que el hilo diamantado, bien gestionado, permite controlar estos aspectos. Eso sí, ¡requiere preparación!:
- Canalización del agua
- Protección de zonas sensibles
- Orden en el entorno
Pensar que el hilo diamantado lo resuelve todo por sí solo
Este es un error menos evidente, pero muy real (creenos). El hilo diamantado es una herramienta extraordinaria, pero no sustituye al criterio técnico ni a la experiencia (acuérdate siempre de esto).
Una mala colocación de las poleas, una tensión incorrecta o una velocidad mal ajustada, por dar algunos ejemplos típicos, pueden generar desgaste prematuro, cortes imprecisos o incluso roturas del cable.
Por eso es tan importante que quien lo maneje sepa leer lo que está pasando durante el corte y actuar en consecuencia.
Lo que marca la diferencia: método y experiencia
En definitiva, podemos asegurarte que la mayoría de los problemas en el corte de hormigón no se deben a la técnica en sí, sino a cómo se aplica. Por el contrario, cuando hay análisis previo, elección adecuada del sistema y planificación del desmontaje, el riesgo se reduce drásticamente.
Por ello, si tienes un corte complicado o dudas sobre cómo abordarlo, no dudes en contactar con nosotros. Y es que, muchas veces, una buena decisión al principio evita muchos problemas después.
📞 689 24 22 68 – 917 963 806 | 📧 info@ansarataladros.com | 📍 Servicio nacional