Cuando alguien pregunta cómo se corta el hormigón, casi siempre da por hecho que hay una única forma de hacerlo. Disco, máquina y listo. Sin embargo, lo cierto es que no todos los cortes se hacen igual, y una de las primeras decisiones que debemos tomar es si el corte se va a hacer con agua o en seco.
Y esta, como te puedes imaginar, no es una cuestión menor. De esa elección dependen el polvo, la limpieza, el acabado, el desgaste de la herramienta y, en muchos casos, si el trabajo sale bien o se complica innecesariamente.
Por eso, desde Ansara Taladros, hemos creído conveniente dedicar un artículo entero a tratar esta cuestión.
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Corte de hormigón en seco: cuándo se utiliza
El corte en seco es el que mucha gente tiene en la cabeza. Disco diamantado, máquina eléctrica o de gasolina y a cortar.
Esta técnica se utiliza sobre todo cuando:
- El trabajo es pequeño o puntual
- Se trabaja en exteriores
- No hay posibilidad de usar agua
- El acceso es complicado
Destaca porque es un sistema sencillo y rápido de montar, pero tiene un inconveniente muy claro: el polvo.
Los problemas del corte en seco
Cortar hormigón en seco genera, como acabamos de mencionar, una gran cantidad de polvo fino que se dispersa con facilidad. En exteriores puede ser molesto; en interiores, directamente problemático.
Por este motivo, adicionalmente al polvo hay que tener en cuenta los siguientes factores:
- Mayor desgaste del disco
- Aumento de la temperatura durante el corte
- Menor control en cortes largos o profundos
- Más vibraciones si no se usan equipos adecuados
Como ya estás viendo, el corte en seco suele reservarse para situaciones muy concretas, donde no hay otra opción viable.
Corte de hormigón con agua: el más habitual en trabajos profesionales
El corte con agua es el sistema más utilizado en trabajos profesionales de corte de hormigón, especialmente cuando se busca limpieza y control (y a estas alturas del artículo creo que no hace falta explicar por qué).
Aquí el agua se aplica directamente sobre el disco mientras se corta, lo que cambia completamente el comportamiento del material.
Las principales ventajas son claras:
- Reducción casi total del polvo
- Mejor refrigeración del disco
- Cortes más limpios y precisos
- Mayor duración de la herramienta
No es casualidad que sea la técnica más empleada en interiores o en trabajos delicados.
¿Es realmente más limpio el corte con agua?
Sí, pero conviene matizarlo. El agua no hace desaparecer el residuo, lo transforma. Es decir, que en lugar de polvo en suspensión, lo que se genera es un lodo que se puede controlar y limpiar fácilmente, lo que marca una diferencia enorme cuando se trabaja en:
- Viviendas habitadas
- Locales comerciales
- Oficinas
- Edificios con vecinos
Aquí, el corte con agua no es una opción más, es prácticamente la única solución razonable.
Comparación rápida: agua vs en seco
Sin entrar en tecnicismos, las diferencias más importantes serían estas:
- Polvo: muy alto en seco, mínimo con agua
- Limpieza: complicada en seco, controlable con agua
- Precisión: aceptable en seco, mayor con agua
- Desgaste del disco: mayor en seco
- Uso en interiores: desaconsejado en seco
Cada sistema tiene su sitio, pero no son intercambiables alegremente.
¿Siempre se puede usar agua?
No siempre. Es cierto que hay situaciones en las que el uso de agua no es posible (o por lo menos no recomendable):
- Riesgo eléctrico
- Espacios sin desagüe
- Trabajos muy pequeños donde no compensa montar el sistema
- Zonas donde el agua puede causar daños
En estos casos, si se corta en seco, desde Ansara Taladros lo que recomendamos es extremar las medidas de control, aspiración industrial, protección del entorno y experiencia.
Qué sistema elegir según el tipo de trabajo
Ahora sí, respondamos a la gran pregunta. A grandes rasgos diríamos que:
- Interiores: corte con agua
- Cortes largos y profundos: corte con agua
- Trabajos estructurales: casi siempre con agua
- Pequeños retoques en exterior: corte en seco
Ahora bien, ¡ noes una regla escrita en piedra! Simplemente, se trata de una referencia bastante realista de cómo se trabaja en la práctica.
En definitiva, queremos destacar que cortar hormigón con agua o en seco no es una cuestión de gustos. Es una decisión técnica que depende del lugar, del tipo de corte y de las condiciones del entorno.
Dicho eso, podemos afirmar que, cuando se elige bien, el trabajo fluye.