Quitar una piscina parece de lo más sencillo: como alguna vez hemos escuchado: «es solo un agujero con hormigón alrededor». Pero quien lo ha intentado a lo bruto sabe que la cosa tiene más miga de la que parece.
Y es precisamente por ello que, desde Ansara Taladros, hemos decidido dedicar un post entero a tratar esta cuestión. Porque, como veremos a continuación, una piscina de hormigón es una estructura armada, muchas veces enterrada, casi siempre rodeada de cosas que no quieres tocar (como una vivienda, un jardín, una terraza comunitaria, los vecinos de al lado, etc.)
Cuéntanos tu caso y te decimos cómo lo plantearíamos: qué técnica encaja, qué precauciones tomar y cómo hacerlo con el mínimo ruido, polvo y vibración. El primer consejo es gratis… y suele ahorrar muchos problemas.
¿Lo tuyo es escribir? También en el 917 963 806 o en info@ansarataladros.com
Por qué una piscina no se demuele «a martillazos»
El vaso de una piscina es hormigón armado puro y duro. Paredes, fondo, refuerzos… todo pensado para aguantar miles de litros de agua empujando. Vamos, que no se rompe con un par de golpes (y menos sin consecuencias).
El problema de ir por impacto es el de siempre: vibraciones, ruido y polvo. Y como las piscinas casi nunca están aisladas en mitad de la nada, ese impacto se transmite a todo lo que tiene alrededor.
En este sentido, cabe señalar que el objetivo no es reventar el vaso, sino trocearlo de forma controlada para poder retirarlo sin dramas.
Antes de cortar: las preguntas que hay que hacerse
Cada piscina es distinta, y el planteamiento cambia mucho según las respuestas a unas cuantas preguntas. Estas son las que sí o sí recomendamos hacer:
- ¿Demolición total o parcial? No es lo mismo eliminar la piscina entera que rellenarla dejando parte del vaso.
- ¿Qué hay alrededor? Una vivienda, un muro medianero, una piscina comunitaria con vecinos al lado… el «alrededor» manda.
- ¿Cómo se accede? Porque una cosa es un jardín a pie de calle y otra un patio interior al que no entra ni una carretilla con holgura.
- ¿Por dónde sale el escombro? Un detalle que parece menor y que condiciona toda la obra.
Responder bien a esto es media demolición hecha. La otra media, como te puedes imaginar, es ejecutarla.
Demolición total vs. parcial: no es lo mismo
Conviene distinguir bien entre lo que supone una demolición total y una parcial, porque mucha gente las mete en el mismo saco.
Demolición parcial (rellenar la piscina)
Aquí no se elimina todo. Se demuele la parte superior del vaso, se perfora el fondo para que el agua no se acumule y se rellena el hueco. Es más rápida y económica, sí, pero solo vale para ciertos casos (y conviene saber cuáles antes de tirar por aquí).
Demolición total
Por el contrario, la total consiste en retirar el vaso completo: paredes, fondo y todo lo demás. Es la opción cuando se quiere recuperar el terreno por completo o construir encima. Más trabajo, más control… y cero sorpresas a futuro.
Cómo lo planteamos paso a paso
La lógica de trabajo, una vez claro el qué, suele seguir este orden:
1. Vaciado y preparación
Lo primero es dejar la piscina seca y limpia, y preparar el acceso y las zonas de paso del escombro. Sin prisas, que aquí empieza todo.
2. Corte del vaso
En lugar de reventarlo, se corta el hormigón en piezas manejables. El disco de diamante define los cortes y permite trocear paredes y fondo de forma limpia y controlada.
3. Retirada controlada
Las piezas se van retirando por partes, según lo permita el acceso. Aquí es donde se nota si la planificación previa estaba bien hecha… o no.
4. Relleno o acondicionamiento
Y para terminar, se rellena el hueco (si toca) o se deja el terreno listo para lo que venga después.
Qué técnicas entran en juego
Como siempre, no hay receta única. No obstante, sí es cierto que en la demolición de piscinas estas son las habituales:
- Corte con disco de diamante: el protagonista. Trocea paredes y fondo con cortes limpios y definidos.
- Corte con hilo diamantado: entra cuando hay grandes espesores, refuerzos importantes o accesos imposibles para otras máquinas.
- Perforaciones: para el drenaje del fondo en demoliciones parciales, o para preparar la fragmentación por partes.
Los errores que se pagan caros
Como de costumbre, vamos a hablar también de los fallos que más vemos cuando una demolición de piscina se plantea sin criterio:
- Ir directos al martillo «porque total, es romper» y llenar de grietas el muro del vecino.
- No pensar en cómo y por dónde sale el escombro hasta que ya es un problema.
- Hacer una demolición parcial sin drenar bien el fondo (y acabar con una balsa enterrada).
- Olvidarse de lo que hay alrededor: medianeras, jardines, instalaciones…
La mayoría, como ves, no son problemas de hormigón, sino de planificación.
Y aquí, cómo no, pesa la experiencia
Porque una piscina rodeada de viviendas, con acceso justo y vecinos a pocos metros no se improvisa. Saber por dónde cortar, cómo trocear y en qué orden retirar es lo que convierte una obra potencialmente engorrosa en un trabajo limpio y sin sobresaltos.
Para nosotros, demoler una piscina bien hecha es justo eso: que se retire del todo… y que nadie alrededor tenga que sufrirlo.
Si te estás planteando una intervención así, aquí tienes más información sobre cómo trabajamos como Empresa de corte de hormigon en Madrid.
