Instalar un ascensor en un edificio que no lo tenía suena a buena idea. Y lo es. El problema llega cuando toca abrir el hueco: porque ese hueco hay que sacarlo de una estructura que lleva décadas en pie y que, normalmente, está ocupada.

Y ahí ya no vale «ir picando y a ver qué sale».

Abrir un hueco de ascensor es, seguramente, uno de los trabajos donde la demolición técnica más sentido tiene. Hay una estructura que no se puede tocar y un resultado que tiene que salir milimétrico. Vamos, el escenario perfecto para hacer las cosas bien.

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Cuéntanos tu caso y te decimos cómo lo plantearíamos: qué técnica encaja, qué precauciones tomar y cómo hacerlo con el mínimo ruido, polvo y vibración. El primer consejo es gratis… y suele ahorrar muchos problemas.

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Por qué este trabajo no es «abrir un agujero grande»

Cuando hablamos de un hueco de ascensor, no hablamos de un boquete cualquiera. Por el contrario, se trata de atravesar varios forjados, uno encima de otro, dejando un paso continuo, alineado y perfectamente definido planta a planta.

Y aquí está el quid: cada uno de esos forjados forma parte de la estructura del edificio (como te puedes imaginar no están ahí de adorno…). En este sentido, retirar una porción sin pensar en cómo se redistribuyen las cargas es, directamente, jugársela.

Por eso este tipo de intervención exige dos cosas que para nosotros van siempre de la mano: corte de precisión y planificación estructural. Lo uno sin lo otro no sirve.

El «alrededor» manda

Como solemos repetir en Ansara Taladros, en este tipo de obras el reto no es el hormigón, sino todo lo que hay alrededor.

Normalmente un ascensor se instala en un edificio en uso, como puede ser una comunidad de vecinos, unas oficinas, un hotel… y en los tres casos hay gente que sigue con su día a día mientras nosotros trabajamos. Y eso condiciona absolutamente todo:

  • El ruido, que no puede convertir el edificio en algo inhabitable.
  • El polvo, que en un portal o un rellano se cuela por todas partes.
  • Las vibraciones, que en un edificio antiguo pueden hacer más daño del que parece.

Por eso el martillo neumático abriendo forjados en un edificio habitado es, casi siempre, una mala idea.

Cómo planteamos la apertura, paso a paso

No hay dos huecos de ascensor iguales, pero la lógica de trabajo sí se repite. Y generalmente son 4 los pasos que se deben seguir en este tipo de proyectos.

1. Estudiar la estructura antes de tocar nada

Lo primero es entender qué estamos cortando, esto es, el tipo de forjado, armaduras, cargas, qué elementos son críticos y cuáles no. Sin esto, lo demás no se sostiene.

2. Apeos y apuntalamientos

Antes de retirar nada, hay que asegurar lo que se queda. Los apeos sostienen la estructura mientras se abre el hueco del ascensor y evitan que las cargas hagan lo que les dé la gana.

3. Replanteo y marcado del hueco

El tercer paso consiste en marcar el perímetro exacto en cada planta. En este punto, se debe comprobar que todo quede alineado de arriba abajo, pues como te puedes imaginar en este tipo de casos un error de pocos centímetros se termina pagando caro.

4. Corte y retirada controlada

Y ahora sí, llega el corte. Se define el perímetro, se separa la pieza y se retira de forma controlada —por partes si hace falta— para no transmitir esfuerzos al resto del edificio.

Qué técnicas usamos en Ansara Taladros

Como siempre, la técnica se adapta al problema y no al revés. En la apertura de huecos de ascensor solemos combinar las siguientes técnicas:

Corte con disco de diamante

El disco de diamante es ideal para definir el perímetro del hueco en forjados y losas con un corte limpio. Esta técnica nos permite marcar hasta dónde se llega y evita fisuras en lo que debe permanecer.

Corte con hilo diamantado

Cuando el espesor es importante o el acceso se complica, se suele apostar por esta otra técnica, más segura. Silencioso, muy controlable y capaz de separar piezas grandes sin despeinar la estructura.

Perforaciones previas

Y como ya hemos comentado en otros posts, muchas veces la cosa empieza perforando: para pasar el hilo, aliviar tensiones o preparar la retirada por partes.

Los errores que convierten un hueco en un problema

Queremos mencionar también algunos de los fallos que más nos encontramos cuando la apertura no se ha planteado con cabeza:

  • Abrir sin apear: retirar forjado sin asegurar antes lo que se queda.
  • Tirar de impacto en un edificio habitado «porque es más rápido».
  • No alinear bien el hueco entre plantas y descubrirlo cuando ya no hay vuelta atrás.
  • Olvidarse del polvo y los residuos en un portal por el que pasa todo el mundo.

Si te fijas, todos tienen algo en común, y es que se evitan planificando antes, no improvisando durante (y esa es, nuevamente, la importancia de contar con una empresa especializada en el corte de hormigón como Ansara Taladros).

Porque una cosa es saber cortar y otra muy distinta es saber abrir un hueco de ascensor en un edificio que sigue funcionando, coordinándose con la propiedad, con la dirección facultativa y con el resto de oficios.

En definitiva…

Abrir un hueco de ascensor va de control.

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