Cuando se habla de demolición, todo el mundo piensa en lo que se quita. Sin embargo hay una parte igual de importante (me atrevería a decir que más) que casi nunca sale en la foto: y es precisamente lo que se queda.
Y para que lo que se queda no se venga abajo, primero hay que sostenerlo.
De eso van los apeos y los apuntalamientos. Y como solemos decir en Ansara Taladros, antes de retirar nada, lo primero es asegurar lo que no se toca. Primero sostener, luego cortar. Siempre en ese orden.
Cuéntanos tu caso y te decimos cómo lo plantearíamos: qué técnica encaja, qué precauciones tomar y cómo hacerlo con el mínimo ruido, polvo y vibración. El primer consejo es gratis… y suele ahorrar muchos problemas.
¿Lo tuyo es escribir? También en el 917 963 806 o en info@ansarataladros.com
Qué es un apeo
Un apeo es, básicamente, una estructura provisional que sostiene una parte del edificio mientras se interviene en otra. Su trabajo es, como te peudes imaginar, recoger las cargas que iban a parar al elemento que vamos a retirar y llevarlas, de forma controlada, a un sitio seguro.
El apuntalamiento es la forma más reconocible de apeo: esos puntales metálicos que sostienen un forjado o una viga mientras se trabaja debajo. Pero hay apeos mucho más complejos según lo que haya que sostener.
En el fondo, la idea es sencilla: si voy a quitar algo que estaba aguantando, alguien tiene que aguantar mientras tanto.
Por qué se hace ANTES de cortar
Aquí no hay medias tintas: el apeo va antes. Y la razón es de puro sentido común (o estructural). Un elemento estructural, como puede ser una viga, un pilar o un trozo de forjado, está soportando cargas en este preciso momento. Por lo que, si lo cortas sin haber asegurado primero esas cargas, esas cargas no desaparecen: buscan otro camino. Y ese camino improvisado puede ser una fisura, una deformación o, en el peor de los casos, un colapso.
Por eso el orden no es negociable. En Ansara Taladros, primero se monta el apeo que recoge las cargas, y solo entonces se corta. Hacerlo al revés es justo lo que no puede pasar.
Cuándo hace falta apear
No toda demolición necesita apeos, seamos claros. Pero hay situaciones donde es obligado planteárselo:
- Cuando se interviene en elementos estructurales: vigas, pilares, forjados.
- Cuando se abre un hueco en un forjado o un muro de carga (como en los huecos de ascensor).
- Cuando se retira una escalera que está colaborando en la estructura.
- En rehabilitaciones de edificios antiguos, donde el estado de la estructura no siempre es el ideal.
- Siempre que haya dudas de cómo se van a redistribuir las cargas al retirar un elemento.
Como regla rápida: si lo que vas a tocar estaba aguantando algo, toca apear.
Cómo se plantea un apeo
Un apeo no se monta a ojo. Tiene su lógica y su orden:
1. Entender qué cargas hay en juego
Lo primero es saber qué está soportando el elemento que vamos a retirar y a dónde van esas cargas. Sin esto, el apeo es un brindis al sol.
2. Diseñar el apeo
Se define qué sistema se usa, dónde se apoya y cómo transmite las cargas a un punto resistente. Aquí, en trabajos importantes, entra la ingeniería: un apeo mal calculado es tan peligroso como no ponerlo.
3. Montaje y puesta en carga
Se monta el apeo y se pone en carga de forma controlada, asegurándose de que efectivamente está recogiendo lo que tiene que recoger.
4. Y ahora sí, el corte
Con todo asegurado, llega el momento de cortar y retirar el elemento. Con la tranquilidad de que las cargas ya tienen por dónde ir.
El apeo y el corte van de la mano
Esto es importante: el apeo y el corte de hormigón no son dos trabajos sueltos, son dos partes del mismo plan.
De poco sirve un corte de precisión perfecto si no se ha asegurado antes la estructura. Y de poco sirve un gran apeo si luego el corte transmite esfuerzos por golpear donde no debe. Por eso, en una demolición técnica bien planteada, las dos cosas se piensan juntas desde el principio.
Y aquí, precisamente, las técnicas de corte sin impacto (disco e hilo diamantado) juegan a favor: al no generar vibraciones bruscas, complementan el trabajo del apeo en lugar de ponerlo en riesgo.
En definitiva… respeta el orden
Apear antes de demoler va de respetar un orden que no admite atajos. Como hemos visto en este blog, primero asegurar lo que se queda, después cortar lo que se va. Es lo que convierte una demolición técnica en una intervención segura y controlada.
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