El corte de hormigón no termina cuando se apaga la máquina. De hecho, muchas veces lo más delicado viene justo después. En otras palabras, aunque un corte puede estar técnicamente perfecto, si el post-corte se gestiona mal, el resultado final se resiente, lo que provoca que aparezcan retrasos, suciedad, sobrecostes y, en el peor de los casos, riesgos que seguro se podrían haber evitado.
En Ansara Taladros lo vemos a menudo: el “después” es lo que marca la diferencia entre un trabajo correcto y un trabajo realmente bien hecho.
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1) Retirada de los elementos cortados
Una vez realizado el corte, llegan los bloques o piezas resultantes. En este primer paso no vale tirar de improvisación (sobre todo cuando hablamos de secciones grandes o elementos con un peso considerable).
La retirada debe hacerse de forma controlada, planificando antes de mover nada:
- Uso de medios auxiliares adecuados (grúa, polipastos, carretillas, transpaletas, eslingas, puntales, etc., según el caso).
- Evitar golpes y movimientos bruscos. Estos pueden dañar bordes, paredes colindantes o acabados ya ejecutados.
- Definir el orden de retirada para que cada pieza salga con seguridad, sin “enganchar” otras ni generar tensiones inesperadas.
- Asegurar el perímetro para que nadie esté donde no debe en el momento de mover piezas pesadas.
Cuando en una obra se siguen estos 4 aspectos, el trabajo fluye. Cuando no, empiezan los “a ver cómo lo sacamos”, y ahí es donde aparecen los problemas.
2) Gestión de residuos
En segundo lugar tenemos la correcta gestión de los residuos. Como ya sabrás, el hormigón cortado es un residuo que hay que gestionar correctamente. Parece obvio, pero es una de las partes que más dolores de cabeza genera si no se deja clara desde el principio.
Y como no todo vale ni todo puede ir al mismo sitio, nuestra recomendación es organizarlo con sentido:
- Separar materiales si hay mezcla (hormigón, ferralla, yesos, ladrillo, aislantes, etc.).
- Evitar acumulaciones que bloqueen accesos o interfieran con otros oficios.
- Coordinar contenedores y retirada para que la obra no se convierta en un almacén de escombros.
- Cumplir normativa y trazabilidad cuando aplique (sobre todo en obras con requisitos específicos).
Además, una buena gestión de residuos también es una cuestión de imagen: una obra ordenada transmite una mayor profesionalidad que una que no los gestiona eficazmente.
3) Limpieza técnica del área
Especialmente en interiores, la limpieza tras el corte no es un “extra”, es parte del trabajo. Polvo fino, lodos (si se ha trabajado en húmedo) y fragmentos pequeños pueden afectar a la siguiente fase: replanteos, pegados, instalaciones, nivelaciones, impermeabilizaciones…
Todo esto ya lo sabrás si has trabajado en alguna obra, por eso, después del corte conviene dejar la zona realmente lista:
- Retirar lodos y restos húmedos antes de que se sequen y se peguen a todo.
- Aspirar polvo fino en lugar de “barrerlo” para no levantarlo otra vez.
- Eliminar fragmentos sueltos que luego acaban dando problemas (ruidos, holguras, suciedad constante).
- Proteger zonas sensibles si aún queda trabajo alrededor (carpinterías, cuadros eléctricos, suelos acabados, etc.).
Como solemos decir, un buen acabado empieza por algo tan simple como dejarlo limpio. Y se nota.
4) Acabado del corte y revisión final
El cuarto punto (que a veces se pasa por alto) consiste en revisar cómo ha quedado el borde del corte. No siempre hace falta un acabado “estético”, pero sí es importante que el resultado sea seguro, regular y funcional para lo que venga después.
- Comprobar aristas y retirar rebabas o fragmentos mal adheridos.
- Verificar medidas (aperturas, pasos de instalaciones, huecos para puertas, etc.).
- Confirmar que no hay fisuras o daños colaterales en zonas colindantes.
Este repaso final suele ser rápido, aun así te ayudará a evitar sorpresas cuando el siguiente equipo llega a trabajar.
5) Preparación para la siguiente intervención
En muchos casos, el corte es solo un paso intermedio. Después puede venir un refuerzo, una estructura metálica, un paso de instalaciones, una reparación, un sellado o un recrecido.
Dejar el soporte limpio, regular y accesible facilita todo lo que venga después y reduce tiempos muertos. Es el tipo de detalle que no se valora hasta que falta.
En resumen
Un buen trabajo de corte se nota también en lo que viene después. Como ya hemos explicado, la retirada controlada, la gestión correcta de residuos, la limpieza técnica y el repaso final no son “cosas aparte”que podamos dejar a un lado. Y en Ansara Taladros estos aspectos son parte del servicio y de la calidad del resultado.
Porque al final, cortar hormigón no es solo cortar. Es dejar la obra lista para que la siguiente fase empiece sin problemas.