Cortar hormigón no es simplemente hacer una abertura o una demolición parcial. En muchos casos, se trata de una intervención directa sobre una estructura que está trabajando, soportando cargas y, a menudo, conviviendo con personas.
Por eso, más allá de la técnica empleada, hay algo que nunca debería quedar en segundo plano: la seguridad. Y no hablamos solo de llevar casco o gafas, sino de entender qué se puede cortar, cómo y bajo qué condiciones. La normativa existe precisamente para eso, aunque a veces se perciba como un obstáculo.
La realidad es otra: cuando la normativa se ignora, los problemas no tardan en aparecer. Y por ello, desde Ansara Taladros hemos decidido dedicar este artículo a hablar de la normativa en el corte de hormigón.
📞 689 24 22 68 – 917 963 806 | 📧 info@ansarataladros.com | 📍 Servicio nacional
No existe una “norma del corte”, pero sí muchas que aplican
Uno de los errores más habituales es pensar que, como no existe un reglamento específico llamado “normativa de corte de hormigón”, este tipo de trabajos quedan en un limbo legal. Nada más lejos de la realidad.
El corte de hormigón está afectado por distintas normativas que se solapan entre sí, como por ejemplo: prevención de riesgos laborales, seguridad en obras de construcción, uso de maquinaria, exposición al polvo de sílice, ruido, vibraciones y, en muchos casos, normativa estructural.
Esto significa que cada corte debe analizarse como una actividad con riesgos propios. Y ese análisis, lógicamente, no puede hacerse sobre la marcha.
📞 689 24 22 68 – 917 963 806 | 📧 info@ansarataladros.com | 📍 Servicio nacional
El mayor riesgo no es la máquina, es el desconocimiento
Existe una falsa sensación de seguridad cuando se utilizan máquinas “habituales” en obra. En este sentido, las radiales, los discos o los sistemas de corte parecen herramientas conocidas, lo que suele llevar a bajar la guardia.
Sin embargo, muchos de los accidentes y problemas graves no se producen por fallos mecánicos, sino por decisiones mal tomadas, como cortar un elemento estructural sin comprobar su función, no prever cómo se redistribuyen las cargas tras el corte, trabajar sin delimitar correctamente la zona e incluso subestimar el peso de los elementos cortados.
En este sentido, la seguridad empieza mucho antes de encender la máquina. Nuestra recomendación es que empieces entendiendo qué se tiene delante.
Polvo, ruido y vibraciones: riesgos que no siempre se ven
No todos los riesgos del corte de hormigón son inmediatos o espectaculares. En este sentido, algunos son silenciosos y acumulativos, y precisamente por eso se descuidan con facilidad.
La exposición al polvo de sílice, por ejemplo, es uno de los riesgos más serios y, al mismo tiempo, más infravalorados. Y oro ejemplo muy característico es lo que ocurre con el ruido prolongado o con las vibraciones transmitidas a la estructura y al entorno.
Por todo ello, escoger una técnica de corte u otra no es solo una cuestión de rapidez o coste. En muchos casos, es una decisión directa sobre el nivel de riesgo que se asume.
Por eso, técnicas como el corte con hilo diamantado o sistemas de corte controlado no son “excesivas”, sino coherentes cuando la seguridad realmente importa.
EPIs y medidas colectivas: lo básico no es negociable
Otro aspecto que queremos tratar es el uso de equipos de protección individual, que recordamos son obligatorios. Ahora bien, quedarse solo ahí es un error. La seguridad no se resuelve repartiendo EPIs el mismo día del trabajo.
Una intervención bien planteada incluye, además:
- Delimitación clara de la zona de corte.
- Control de accesos y tránsito de personas.
- Sistemas de sujeción o apuntalamiento cuando son necesarios.
- Gestión del agua, lodos o residuos generados.
Basado en nuestra experiencia, muchos incidentes ocurren justo antes o justo después del corte, cuando se da por hecho que “lo peligroso ya ha pasado”.
Seguridad estructural: el aspecto que no se puede improvisar
Hay un punto en el que la seguridad laboral y la seguridad estructural se cruzan. Cortar un elemento sin entender cómo trabaja la estructura puede tener consecuencias que van mucho más allá del propio tajo.
En este sentido, no todos los muros son iguales, no todas las losas trabajan del mismo modo y no todas las vigas admiten el mismo tipo de intervención. Y aquí es precisamente es donde la experiencia y el criterio técnico marcan la diferencia.
Cuando existen dudas, lo responsable no es “probar”, sino parar y analizar. La normativa no prohíbe cortar; lo que prohíbe es hacerlo sin control.
Cortar hormigón de forma segura es una decisión profesional
En definitiva, queremos señalar nuevamente que la seguridad en el corte de hormigón no es un trámite ni una formalidad. Es una forma de trabajar, e implica elegir la técnica adecuada, planificar el proceso y asumir que no todos los trabajos se pueden hacer de cualquier manera.