Quien se dedica al corte de hormigón o a la demolición controlada suele encontrarse siempre con la misma pregunta: ¿debemos tirar de disco o recurrir al hilo diamantado?
Pues bien, aunque desde fuera puede parecer que ambos sirven “para lo mismo”, la realidad es que en obra las cosas nunca son tan simples. Y en este sentido, cabe señalar que cada herramienta tiene su carácter, sus límites y su manera de comportarse.
En Ansara Taladros usamos los dos sistemas, y sabemos que elegir bien evita retrasos, problemas estructurales y disgustos. Por eso hoy hemos decidido publicar este artículo para contarte qué diferencia realmente al hilo del disco y cuándo conviene uno u otro.
Cómo trabaja un disco de corte
El disco es el clásico de toda la vida: rápido, directo y muy eficaz cuando se dan las condiciones adecuadas.
Funciona mediante una rotación muy alta, que hace que los segmentos diamantados del borde vayan desgastando el material.
Este es ideal para cortes rectos y accesibles, que no son demasiado profundos.
Su punto fuerte es la velocidad.
Cuando hay que abrir un vano en un muro medianito o cortar una losa que no presenta complicaciones, el disco responde muy bien.
Ahora bien, el disco de corte sufre cuando hay demasiada armadura o cuando el espesor crece más de la cuenta.
Y otro aspecto a tener en cuenta es que el disco necesita un entorno con espacio, sin obstáculos y con una superficie relativamente plana. Es decir, que si el acceso es limitado, o si el corte debe hacerse en una zona muy cerrada, empieza a dejar de ser práctico.
Cómo se comporta el hilo diamantado
El hilo diamantado juega en otra liga, como solemos decir.
No corta “a lo bruto”, sino que va desgastando el material poco a poco, guiado por poleas que permiten rodear la pieza, adaptarse a geometrías complicadas y atravesar espesores muy grandes.
Por este motivo, allí donde el disco ya no llega o no puede trabajar con seguridad, el hilo sigue avanzando sin dificultad.
Por dar un ejemplo: cuando tenemos delante un muro muy grueso, un pilar masivo, o una pieza que hay que desmontar por secciones, el hilo nos da la tranquilidad de saber que el corte será preciso aunque el material sea duro o tenga acero en su interior.
Además, otra ventaja del hilo es que produce menos vibración y un menor impacto sobre la estructura. Y esto es especialmente útil en trabajos de rehabilitación, ya que nos permite actuar sin castigar la zona que queremos conservar.
Qué diferencia realmente a uno de otro
Más allá de la teoría, en obra las diferencias se ven rápido:
- El disco es rápido, pero condicionado. Cuando todo está bien alineado y el espesor es razonable, va como un tiro. Por el contrario, en cuanto aparece más acero del esperado o la pieza es demasiado gruesa, el proceso se vuelve lento y poco eficiente.
- El hilo es más constante. No pierde rendimiento cuando aparece armadura. Da igual si el material es hormigón, piedra o acero: mantiene el ritmo y la precisión.
- El acceso manda. El disco necesita espacio. Sin embargo, el hilo puede rodear obstáculos y trabajar desde posiciones muy complicadas (lo cual se agradece).
- La limpieza y las vibraciones. El disco genera más residuo y transmite más movimiento al elemento. El hilo es mucho más amable con la estructura.
Al final, no es que uno sea mejor que el otro. Como acabamos de ver, cada uno está diseñado para situaciones distintas.
Cuándo elegir disco y cuándo elegir hilo
Ahora que ya hemos visto ambos tipos de corte, y las diferencias entre uno y otro, veamos, de forma práctica, cuándo elegir disco y cuándo hilo:
El disco conviene cuando:
- El espesor no es excesivo.
- El acceso es cómodo.
- Se necesita rapidez en un corte relativamente sencillo.
- El entorno permite ruido y algo de vibración.
El hilo diamantado conviene cuando:
- La pieza es gruesa o masiva.
- El corte debe hacerse con mucha precisión.
- Hay riesgo de afectar a elementos cercanos.
- El acceso es limitado o complicado.
- Se trata de una demolición controlada.
En muchos proyectos combinamos ambos sistemas: abrimos con disco donde es viable y rematamos con hilo cuando la estructura empieza a pedir más cuidado.
Nuestra experiencia desde la obra
Al final, la decisión rara vez se toma desde un despacho. Casi siempre se decide en obra, viendo el material, escuchando cómo responde y valorando la seguridad del conjunto.
En Ansara Taladros nos apoyamos tanto en el criterio técnico como en la experiencia acumulada.
En este sentido, hay cortes que “piden disco” y otros que “piden hilo”, y esa intuición nace de años haciendo este tipo de trabajos.
Como solemos decir, cada herramienta tiene su momento, y saber cuándo usar cada una es lo que marca la diferencia entre un corte correcto y un trabajo bien hecho.
Si necesitas ayuda para valorar qué sistema encaja mejor en tu obra, en Ansara Taladros podemos ayudarte desde la planificación hasta la ejecución.
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