Hay obras en las que el reto no es el hormigón. El reto es todo lo que hay alrededor.
En otras palabras, no es lo mismo cortar en una nave vacía que hacerlo en un hospital en funcionamiento, en un edificio de oficinas con gente trabajando, en un local comercial abierto al público o en una vivienda habitada.
Y en esos casos, como solemos decir desde Ansara Taladros, el objetivo no es solo cortar bien. Es cortar sin molestar.
Y eso cambia por completo la forma de trabajar (de ahí el que hayamos decidido preparar este post).
Cuando el entorno manda
En entornos sensibles, el margen de error es mínimo. No se puede generar ruido innecesario, no se puede llenar todo de polvo y, por supuesto, no se puede improvisar.
Como ya hemos mencionado en otros posts, el corte de hormigón no es solo una cuestión de máquina y disco, sino también de contexto.
Hospitales, centros educativos, oficinas, laboratorios, hoteles, edificios históricos o viviendas ocupadas tienen algo en común: hay personas dentro. Y esas personas no pueden —ni deben— verse afectadas por los trabajos (especialmente por el ruido).
Ruido: el enemigo silencioso (o no tanto)
El ruido es, probablemente, la mayor preocupación en este tipo de entornos. Por un lado, por las molestias evidentes que pueda provocar. Por otro, porque en algunos casos puede interferir directamente en la actividad del edificio.
Por eso, cuando no se puede molestar:
- Se planifican los trabajos en franjas horarias concretas.
- Se utilizan técnicas y maquinaria que reducen vibraciones.
- Se evitan procesos innecesarios que alarguen el tiempo de intervención.
En este sentido, es importante trabajar con cabeza en este tipo de proyectos.
Polvo y suciedad: lo que nadie quiere después
El otro «problema» clásico es el polvo.
En oficinas, clínicas o viviendas, el polvo es algo más que una simple molestia, que puede afectar a equipos, a personas con sensibilidad respiratoria o simplemente generar una situación incómoda que nadie quiere gestionar.
Como solemos repetir, un buen corte en entornos sensibles casi siempre implica:
- Corte en húmedo siempre que sea posible.
- Sistemas de aspiración adecuados.
- Protección previa de zonas colindantes.
- Limpieza inmediata tras cada fase de trabajo.
Porque aquí no vale eso de “luego se limpia”. Luego, normalmente, ya es tarde.
Vibraciones: el riesgo que no siempre se ve
El tercer punto del que queremos hablar con las vibraciones. En muchos entornos sensibles, el problema no es solo lo que se oye o lo que se ve, sino lo que se transmite. En este sentido, las vibraciones pueden afectar a los equipos médicos o electrónicos, a las estructuras antiguas o delicadas e incluso a elementos constructivos ya terminados.
Por eso, como ya hemos comentado en otros artículos, elegir el sistema de corte adecuado no es un detalle técnico sin más. Es una decisión clave que nos ayuda a garantizar que el trabajo no genere efectos secundarios indeseados.
Planificación, coordinación y más planificación
Si hay algo que define los trabajos en entornos sensibles es la necesidad de coordinarse, tanto con la propiedad como con la dirección facultativa, con otros oficios, y con los usuarios del espacio. Todo cuenta.
Y en este sentido, en Ansara Taladros nos hemos dado cuenta de que muchas veces el éxito del trabajo no está en el corte en sí, sino en haber hablado antes estos 3 temas:
- Qué se va a hacer y cuándo.
- Cuánto tiempo va a durar.
- Qué molestias pueden aparecer y cómo se van a minimizar.
Como solemos decir, la mayoría de los problemas en obra no vienen por el hormigón, sino por no haber alineado las expectativas.
Experiencia: la diferencia cuando no hay margen
En entornos sensibles no hay segundas oportunidades. No se puede “probar a ver qué pasa”. De ahí que la experiencia pese tanto. Saber anticiparse, elegir el método adecuado y ejecutar con precisión es lo que permite que el trabajo pase casi desapercibido.
Y ese, al final, es el mejor resultado posible: que el corte se haga, que la obra avance… y que nadie tenga la sensación de que allí ha pasado nada.
En resumen
El corte de hormigón en entornos sensibles exige algo más que técnica. Para nosotros, exige respeto por el entorno, planificación y una forma de trabajar con la que se trate de molestar lo menos posible.
Porque hay obras en las que el mejor trabajo es el que se hace bien… y casi no se nota.
📞 689 24 22 68 – 917 963 806 | 📧 info@ansarataladros.com | 📍 Servicio nacional